- Duración
- ~1 hora
- Distancia
- ~1,2 km
- Dificultad
- Muy baja
- Carrito / silla
- Apto, con adoquín
Este es el paseo más corto y el más denso en historia: en poco más de un kilómetro se cruzan siete siglos de poder religioso, civil y universitario. No hace falta seguir el orden al pie de la letra, pero este encadena las plazas de forma que cada una se entiende mejor por lo que se acaba de ver en la anterior.
- Praza do Obradoiro. El punto de partida y, en realidad, el final de todas las rutas jacobeas. Fíjate en los cuatro edificios que cierran la plaza: la fachada barroca de la Catedral al este, el Pazo de Raxoi (sede del Ayuntamiento) al oeste, el Hostal dos Reis Católicos —el antiguo Hospital Real de 1499, hoy Parador y candidato a hotel más antiguo del mundo en funcionamiento— al norte, y el Colexio de San Xerome, rectorado de la universidad, al sur. Es la única plaza sin nada que la interrumpa: ni terrazas, ni tráfico, solo piedra y gente sentada en el suelo.
- Rúa de Fonseca. Sal del Obradoiro por el lateral sur y entra en esta calle corta y estrecha, apenas un par de minutos, donde está el Colexio de Fonseca: el primer edificio de la Universidad de Santiago, levantado en la primera mitad del siglo XVI. Marca el cambio de escala del paseo, de la plaza monumental a la calle universitaria.
- Praza das Praterías. La plaza más antigua del trazado urbano de Santiago, diseñada en el siglo XI por el arzobispo Diego Gelmírez. Debe su nombre a los talleres de plateros que la ocuparon durante siglos. En el centro, la Fonte dos Cabalos, una fuente de bronce de 1825 con cuatro caballos marinos sosteniendo una figura con la estrella de Compostela —antes se la conocía como la Fuente de la Estrella—, inmortalizada por Federico García Lorca en su poema Danza da lúa en Santiago. Es también el mejor ángulo para ver de cerca la fachada sur de la Catedral, la menos fotografiada de las cuatro.
- Praza da Quintana. Rodeando la Catedral por el este se llega a la plaza más fotografiada de la ciudad y, durante siglos, la menos amable: se divide en dos niveles unidos por una escalinata de principios del siglo XVII. La Quintana de Mortos, la parte baja, fue el cementerio principal de Santiago desde 1075 hasta 1833. La Quintana de Vivos, la parte alta, es hoy el escenario de conciertos y del festival Feito a Man en agosto. En el muro de la Catedral que da a esta plaza está la Puerta Santa, que solo se abre en Año Santo Compostelano —la próxima vez, el 31 de diciembre de 2026—.
- Praza da Inmaculada. Un paso más allá, con el Monasterio de San Martiño Pinario ocupando todo un lateral: uno de los conjuntos monásticos más grandes de España después de El Escorial. Su fachada barroca, de principios del siglo XVIII, contrasta con la sobriedad de la Catedral que tiene enfrente.
- Rúa do Vilar. Baja por esta calle porticada, con fachadas renacentistas y neoclásicas, hasta O Toural. Los soportales existen desde hace siglos precisamente para caminar resguardado de la lluvia: aprovecha para curiosear los escaparates sin salir de bajo techo.
- O Toural. El punto final: una plaza más comercial y menos monumental que las anteriores, que ocupa el lugar de una antigua puerta de la muralla medieval de la ciudad. Buen sitio para sentarse a tomar algo y dar el paseo por terminado.
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