Hay una regla que se repite en todos los albergues del Camino y que casi nadie respeta a la primera: la mochila no debería pesar más del 10% de tu peso corporal. Para una persona de 70 kg son 7 kg, agua incluida. La mayoría de peregrinos primerizos cargan el doble en la primera etapa y lo notan en la espalda antes de llegar a la segunda. La buena noticia es que corregirlo es fácil: se trata de llevar menos cosas, no cosas más caras.
Calzado: lo que de verdad importa
En verano, una zapatilla de trail running ya rodada —nunca estrenada el mismo día que empiezas a caminar— suele funcionar mejor que una bota rígida: pesa menos, transpira más y da menos ampollas en terreno seco. La bota gana sentido en otoño, invierno o en tramos de montaña con barro. Lleva además unas sandalias o chanclas ligeras para la tarde: los pies necesitan aire después de ocho horas metidos en el calzado de caminar.
Ropa: capas, no cantidad
- Dos o tres mudas de ropa técnica que seque rápido —nada de algodón, que pesa mojado y tarda horas en secar.
- Una capa intermedia (forro polar fino) para las mañanas frías, incluso en verano.
- Chubasquero, siempre. En Galicia llueve en cualquier mes del año, y un chubasquero pesa menos de 300 g.
- Un gorro o buff para el sol y otro para el frío según la época.
- Ropa de dormir ligera, independiente de la de caminar.
Para dormir
En los albergues, un saco de dormir ligero de verano (o incluso un saco-sábana en los meses más cálidos) basta de sobra; los albergues suelen dar manta o tener calefacción. Cargar un saco de invierno de cuatro estaciones es el error de peso más habitual entre quienes hacen el Camino por primera vez en julio o agosto.
Botiquín: pequeño pero completo
Las ampollas son el problema número uno del Camino, así que el botiquín gira en torno a ellas: aguja e hilo (o parches específicos tipo Compeed) para tratarlas, vaselina para prevenir rozaduras desde el primer día —sobre todo en pies y entrepierna—, tiritas normales, antiinflamatorio, y poco más. Cualquier medicación habitual, en su envase original y en cantidad ajustada a los días de viaje.
Documentación
La credencial del peregrino es lo único que no puede faltar: sin ella no hay sellos ni Compostela al llegar. En los últimos 100 km hay que sellarla al menos dos veces al día. Añade el DNI o pasaporte, la tarjeta sanitaria europea si vienes de la UE, y una copia digital de todo por si se pierde el original.
Electrónica: la mínima
Con el móvil sobra para casi todo: apps de etapas, linterna, cámara. Un cargador pequeño y una batería externa compacta son razonables; un segundo dispositivo, una tableta o una cámara réflex, casi nunca se usan y siempre pesan. Lleva también una botella o cantimplora de 1-1,5 litros: en las etapas del interior, en verano, las fuentes no siempre están donde uno querría.
Lo que NO hay que meter
Los vaqueros —pesan mucho y no secan nunca—, más de un libro, un neceser de tamaño completo, ropa «por si acaso» para una ocasión que no va a llegar, y cualquier cosa duplicada «para tener repuesto». Si dudas si algo es imprescindible, probablemente no lo sea: la norma de quienes ya han hecho el Camino es sencilla, prepara la mochila, pésala, y luego saca un tercio.
Dónde dormir con esa mochila
Los albergues públicos de la Xunta cuestan alrededor de 10 € la noche, no se reservan y se adjudican por orden de llegada, con prioridad para quien va a pie. Los privados rondan entre 12 y 25 €, admiten reserva y en julio y agosto conviene hacerla con un día de margen si no quieres arriesgarte a seguir caminando de más buscando cama.
Apps que sí merece la pena llevar
Buen Camino resume etapas, perfiles de altimetría y alertas en tiempo real; Gronze es la referencia casi universal entre peregrinos para consultar tramos y albergues con detalle. Con el móvil, esas dos apps y la credencial física, hay poco más que necesites llevar en el bolsillo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe pesar la mochila del Camino de Santiago?
Como máximo, en torno al 10% de tu peso corporal, agua incluida. Para 70 kg de peso corporal son unos 7 kg de mochila. Por encima de eso, las molestias en hombros y rodillas aparecen mucho antes.
¿Bota o zapatilla de trail para el Camino?
En verano y con terreno seco, la zapatilla de trail running gana casi siempre: pesa menos y transpira mejor. La bota tiene más sentido en otoño, invierno o tramos de montaña con barro. Lo importante es que el calzado ya esté rodado antes de empezar.
¿Hace falta saco de dormir para los albergues?
Sí, aunque puede ser muy ligero: un saco de verano o incluso un saco-sábana suele bastar, porque los albergues dan manta o tienen calefacción. Un saco de cuatro estaciones es peso de más en la mayoría de fechas.
¿Y si preparo la mochila y pesa demasiado?
El servicio Paq Mochila de Correos la transporta de albergue en albergue por unos 5-7 € por etapa. Caminas con una mochila pequeña de día y la recuperas al llegar. Lo usa mucha más gente de la que lo admite en voz alta.
¿Qué debe llevar el botiquín del peregrino?
Lo esencial gira en torno a las ampollas: aguja e hilo o parches tipo Compeed, vaselina para prevenir rozaduras desde el primer día, tiritas, un antiinflamatorio y la medicación habitual en su envase original.
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