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santiago.es

Etapa 4 de 5

Hospital de Bruma → Sigüeiro

24,4 kilómetros con más bajada que subida, pero con una trampa logística al final: en Sigüeiro no hay albergue público, así que conviene planificar antes de salir.

Distancia
24,4 km
Tiempo aprox.
~6 h
Desnivel
+213 m / −374 m
Dificultad
2 de 5
Albergue de peregrinos de Hospital de Bruma, en el Camino Inglés: casa de piedra con tejado de teja y placa de la Rede de Albergues do Camiño, junto a un plátano
© Xosé Antonio · CC BY-SA 3.0

Por Cesar Rodriguez · actualizado el

El perfil es favorable —predominan las bajadas sobre las subidas— y la dificultad técnica es baja, pero Gronze avisa de que es una etapa "muy escasa en servicios". La dificultad real de este día no está en las piernas, sino en la planificación: hay que decidir antes de salir dónde vas a dormir, porque en el destino no existe la opción pública habitual.

El recorrido, pueblo a pueblo

Se sale de Bruma hacia O Castro, ya en el término de Ordes (3,1 km), con un parque de esculturas pero sin ningún bar. El primer avituallamiento llega en A Rúa (7 km), con dos bares y la iglesia de San Paio de Buscás. Poco después, en O Outeiro-Poulo (9,8 km), está el albergue de la Xunta "Rectoral de Poulo", con la tarifa estándar de 10 € y unas 42 plazas: es el único albergue público de todo el tramo, aunque queda a mitad de etapa.

Sigue A Calle (11,6 km), con bar y cruceiro, y ya más adelante A Baxoia (17-18 km), con la fuente da Santiña. El resto del camino discurre en varios tramos pegados a la AP-9, con el ruido de la autopista de fondo y algún paso inferior bajo ella, hasta llegar a Sigüeiro. Los bares escasean sobre todo en la primera mitad del día: aprovecha A Rúa y Poulo para reponer.

Puente de piedra sobre el río Tambre, a la entrada de Sigüeiro
Sigüeiro es el único final de etapa de la ruta sin albergue público: los privados van de 15 a 20 €.
© JonnyJonny · Public domain

Un puente con la firma de los Andrade

A la entrada de Sigüeiro se cruza el río Tambre por un puente de origen medieval, con una inscripción que la tradición atribuye a Fernán Pérez de Andrade —el mismo noble que aparece en el puente y el torreón de Pontedeume y en el sepulcro de Betanzos—. Es el hilo que conecta tres etapas distintas de esta misma ruta.

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